Termo eléctrico que no calienta el agua: causas más comunes y cómo solucionarlo
Abres el grifo de la ducha, esperas un buen rato y el agua sigue fría, o se pone templada y se enfría a los pocos minutos. Cuando el termo eléctrico deja de calentar, el día empieza mal. La buena noticia es que muchas veces el origen es algo sencillo que puedes revisar tú mismo antes de llamar a un técnico. Vamos a repasar las causas más habituales.
Importante antes de empezar: corta siempre la corriente del termo desde el cuadro eléctrico antes de tocar cualquier pieza. Es un aparato que combina agua y electricidad, así que no manipules cables ni abras tapas con la corriente conectada.
1. No le llega electricidad
Es la causa más simple y la primera que debes descartar. Si el termo no recibe corriente, nunca calentará. Revisa el cuadro eléctrico y comprueba si ha saltado el magnetotérmico o el diferencial que alimenta al termo. Si ha saltado, súbelo y observa si se mantiene. Si vuelve a saltar enseguida, no insistas: puede haber una derivación en la resistencia o en el cableado, y conviene que lo revise un profesional.
2. El termostato está mal regulado
A veces el problema no es una avería, sino que alguien ha movido el regulador de temperatura sin darse cuenta. Si está en una posición baja, el agua solo se calentará un poco. Colócalo en una temperatura intermedia (en torno a 60 °C suele ser adecuada, porque ahorra energía y evita la proliferación de bacterias) y espera unas horas para ver si mejora el resultado.
3. El termostato de seguridad se ha disparado
Muchos termos incorporan un termostato de seguridad que corta la corriente si el agua se calienta demasiado. Si se ha disparado, el termo deja de calentar hasta que se rearma. Con la corriente cortada, retira la tapa de protección y busca un pequeño botón de rearme. Púlsalo y vuelve a conectar. Si se vuelve a disparar, algo está fallando, como un termostato defectuoso o una acumulación de cal, y conviene revisarlo.
4. La resistencia está quemada
Es una de las averías más comunes en termos con unos años de uso. La resistencia es la pieza que calienta el agua, y con el tiempo puede fundirse, sobre todo si hay mucha cal. Los síntomas típicos son que el agua sale totalmente fría aunque el termo reciba corriente y el termostato funcione. Comprobarlo requiere un polímetro, así que si no tienes experiencia, es mejor pedir ayuda. Es una pieza económica de sustituir en comparación con comprar un termo nuevo.
5. Acumulación de cal en el interior
En zonas con agua dura, la cal se deposita sobre la resistencia y en el fondo del depósito. Esa capa actúa como aislante: la resistencia tiene que trabajar más para calentar el agua, tarda más tiempo, consume más electricidad y se estropea antes. Si notas que tarda mucho en calentar o que el agua sale con trocitos blancos, es probable que haya cal. Una limpieza periódica del depósito, o un descalcificador en la entrada de agua, alarga mucho la vida del aparato.
6. El termo se queda pequeño o el agua se agota rápido
Si el termo calienta, pero el agua caliente se acaba enseguida, puede que no sea una avería, sino un problema de capacidad. Un termo de 50 litros no da para dos duchas seguidas en una familia grande. También puede ocurrir que el tubo interior de entrada esté dañado, de modo que el agua fría se mezcla con la caliente. Si el termo tiene muchos años y siempre fue suficiente, esta mezcla interna es una causa probable.
Cómo evitar que vuelva a pasar
- Revisa el ánodo de magnesio cada dos o tres años: protege el depósito de la corrosión.
- Vacía y limpia el depósito de forma periódica, sobre todo si tu agua es dura.
- No lo dejes funcionando a la máxima temperatura de forma continua.
- Si te vas de casa varios días, desconéctalo para ahorrar energía.
- Comprueba de vez en cuando que no haya humedad ni fugas alrededor de las conexiones.
¿Cuándo llamar a un técnico?
Si el termo gotea, sale agua oxidada, el diferencial salta repetidamente o huele a quemado, deja de usarlo y avisa a un profesional. No intentes reparar una fuga con el termo conectado. Si el aparato tiene más de diez o doce años y la reparación es cara, puede ser más rentable cambiarlo por uno nuevo y más eficiente.
Conclusión
Antes de pensar que hay que cambiar el termo entero, comprueba lo más sencillo: la corriente, el termostato y el botón de rearme. En muchos casos, el problema se resuelve en pocos minutos y sin gastar dinero. Si has seguido todos los pasos y el agua sigue fría, ya sabrás qué pieza sospechar y podrás explicárselo con claridad al técnico. Cuéntanos en los comentarios qué te funcionó y qué marca de termo tienes.


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